PRINCIPIO DE ECUANIMIDAD ÉTICA
El principio de
ecuanimidad ética está determinado por los valores de justicia y de igualdad
social, la tolerancia, el respeto a los demás, a sus creencias, costumbres,
valores, estilos de vida, entre otros; aun cuando sean diferentes a los
nuestros. Podemos no estar de acuerdo con ellos, pero cada individuo está
legitimado en sus convicciones en tanto no perjudique a los demás ni les impida
ejercitar sus derechos. Asimismo, centra su atención en las acciones humanas, al igual que en los aspectos que se relacionan con el bien,
la virtud, el deber, la felicidad y la vida realizada (lo que hace
reconocer a la persona como poseedora de una buena o mala educación, que hace
cosas correctas o incorrectas…que implican valoraciones de tipo moral).
Por tanto, es importante mostrar gratitud y apreciar a aquellos que lo merecen,
ser responsables de nuestras acciones, debemos intentar ser cooperativos,
buscando negociar las diferencias pacíficamente y sin hacer uso del odio o la
violencia, actuar de forma imparcial o neutra, emitir opiniones o juicios
que no estén influenciados por las ideas o sentimientos. Es cierto que
todas las personas venimos al mundo con un temperamento determinado, pero ni la
naturaleza innata ni la influencia de la temprana infancia constituyen
determinantes irreversibles de nuestro destino emocional. Las personas que
quieran alcanzar el éxito deben tener consciencia de sus emociones, dotarlas
de inteligencia y aplicar el principio de ecuanimidad ética.
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